REGLAS BÁSICAS PARA SOBREVIVIR AL TAN TEMIDO “PRIMER DÍA”.

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Hace dos años fue mi primer día en la capital del mundo, el lugar en el que nunca había soñado estar, mi primer día en Nueva York. Recuerdo que fue completamente aterrador, la montaña rusa de emociones que sentía era indescriptible, nostalgia, incertidumbre, miedo a lo desconocido, mil cosas más que pasaban por mi mente y las cuales de cierta manera no me permitieron disfrutarlo como se debía: sin embargo, tuve al mejor guía turístico a mi lado, el más paciente y comprensivo. Mi chico.

Nueve meses atrás fue mi primer día en el trabajo anhelado, una revista fotográfica en el corazón de la gran manzana: Manhattan. De lejos, mejor que mi último primer día, sin embargo anduve con los nervios de punta todo el tiempo, tan ansiosa y precavida como la ocasión lo ameritaba, o pues eso pensaba yo.

Un par de días atrás fue el primer día de mi Especialización en la Universidad de Nueva York; NYU. No tienen idea la forma tan diferente en que lo viví, sin proponérmelo, sin darme cuenta y sin buscarlo fue drásticamente opuesto a los otros primeros días que he tenido últimamente, me sentí como pez en el agua. Fue, como decimos en Colombia: ¡Una chimba!

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Es por esto que decidí compartir con ustedes una pequeña recopilación de “reglas básicas” que en mi opinión: le pueden servir a cualquiera a hacer sino completamente satisfactorio, por lo menos un poco más manejable su tan temido primer día, y por cierto es absolutamente aplicable a cualquier tipo de situación. Veamos.

  1. No peque por exceso de ansiedad. Si esto que está pasando fue anhelado por usted, seguramente ya tuvo suficiente tiempo para pensar en ello. No le meta tanta mente faltando unas pocas horas para empezar la nueva aventura. No vale la pena, se va a llenar de temores, dudas y se va a predisponer, créame.
  2. Corrija malos hábitos pero no improvise. Si la puntualidad no es su fuerte, aproveche esta oportunidad para crearse una nueva imagen ante los demás. Nadie, o por lo menos el 90% de las personas que van a estar ahí no lo conocen, por ende no tienen una previa imagen de usted. Llegue a tiempo y empiece a construir esa nueva imagen de persona puntual. Como dicen por ahí: Puntualidad Británica, señores.
  3. Cómodo pero no descuidado. Elija de su closet, la ropa con la que se sienta cómodo, se vea bien y si cree que no es lo suficientemente adecuada para la ocasión, agregue un accesorio sofisticado que no sea tan llamativo pero que sea capaz de robarse una que otra mirada durante el día (por su buen gusto al elegirla, claramente). Pilas con las prendas súper apretadas, muy cortas o que deba estar acomodando en su lugar cada cinco segundos.
  4. Celular y atención no van muy de la mano que digamos. Si su celular no es estrictamente necesario en esta ocasión, le recomiendo que lo mantenga en silencio, ni siquiera en vibración, para que no robe ni un segundo de su tiempo y no lo distraiga de las cosas realmente importantes como escuchar, aprender y si no entiende algo: pues preguntar.
  5. Pregunte, no se coma las dudas. No tema a parecer ñoño porque pregunta algo que para otros puede ser una obviedad, si usted se come la duda, ésta va a quedar rondando en su cabeza y no le va a permitir avanzar al siguiente tema, por el contrario lo va a estancar y muy seguramente lo va a llevar por el camino directo al profundo abismo de los errores.
  6. No pretenda ser el centro de atención, ¡por favor! Nada más aburridor que una persona que solo habla de sus experiencias, sus conocimientos, sus preferencias, sus sus y sus. Está bien que comparta sus opiniones pero primero escuche a los demás, analice sus puntos de vista, y préstele atención a quien está hablando o contando sus cosas. A veces, por no decir que siempre es mas valorado el silencio que el protagonismo. Se lo aseguro.
  7. Por ultimo pero no menos importante; ¡Sonría y sea amable! enséñele al mundo que por más difícil que pueda parecer, al final del día nos deberíamos quedar con los mejores momentos en nuestro corazón y los peores en nuestra cabeza, para así aprender de ellos y no repetirlos. Recuerde que en ocasiones los pequeños detalles pueden hacer los días más fáciles y felices.

Y es que aunque no soy del tipo de personas que añora que llegue el primer día, y por el contrario ruego para que las horas anteriores se hagan eternas, aprendí que cuando por fin tenemos eso que pedimos con tanta fuerza, no hay miedo que valga, debemos asumirlo y recibirlo con el mismo entusiasmo y coraje que tuvimos cuando lo deseamos.

***Encuentra la version en Inglés en mi siguiente publicación.***


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