FELICIDAD TRICOLOR.

¡Estamos de nuevo en el mundial!

Recuerdo perfectamente el mundial pasado, Brasil 2014. Puedo sentir de nuevo la ansiedad que tenía por llenar el Panini, la emoción de los partidos, el encuentro con los amigos para celebrar o para lamentar, aunque casi siempre fue para celebrar; excepto por el “Sí fue Gol de Yepes” y obviamente por la cantidad de lagrimas derramadas durante el inolvidable partido Brasil Vs Colombia del 4 de Julio de 2014 en el Castelão de la ciudad de Fortaleza, el cual nos arrojó un resultado inesperado, pues sobra recordar que la mayoría, por no decir que todos los colombianos soñábamos con la clasificación a la final y claramente teníamos nuestra fé puesta en esos 90 minutos.

Fé que aumentó con el pasar del tiempo y sin importar que cuando el reloj marcó los primeros 7 minutos, Thiago Silva condujo el balón a la red y nos marcó el primer gol. Rápidamente Cuadrado con un excelente disparo estuvo muy cerca de alcanzar el empate, sin embargo no lo logró. Más adelante, marcando los 24 minutos del segundo tiempo al cobrar una falta, David Luiz nos marcó el segundo del día, dejándonos sin palabras pero con los ojos llenos de lagrimas y el corazón palpitando a mil. Faltando poco para acabar el segundo tiempo llegó James y con un cobro de penal nos regaló la felicidad de gritar, saltar, vivir y seguir llorando el primer Gol de Colombia y la posibilidad de continuar, empatar y por qué no, incluso ganar. En medio del teatro de Neymar, el show de muchos por perder tiempo y las consecuencias de haberle permitido al pánico apoderarse de nosotros, terminaron los 90minutos más sufridos de todo el mundial, con el desfavorable resultado 2-1. Sí, ese viernes 4 de Julio Brasil nos eliminó. Pero nos afianzo como hinchas creyentes, amantes de una selección poderosa, arriesgada, preparada y ante todo esperanzada.

que_dolorosa_eliminacion

Hoy, 4 años después despertamos más ilusionados que nunca, siendo 1 de los 5 países que más entradas compraron para ir a ver los partidos en el mundial Rusia 2018, con la emoción de ver a nuestros jugadores en la cancha de nuevo, juntos, sudando ese minuto a minuto después del pitazo inicial y acompañándolos en mente y alma hasta el pitazo final, con la ansiedad de ver los partidos en familia, con amigos, con la seguridad de ser los mejores comentaristas del mundo, sacando a flote ese amor por el futbol que nos heredaron nuestras familias: padres, abuelos, tíos e incluso primos. No prometemos que habrá calma, por el contrario, estoy segura que habrán gritos, saltos, cánticos, abrazos al de al lado, besos a la camiseta, a la bandera y lágrimas… esas sí que habrá por montón porque así somos los Colombianos, alegres, emotivos, sensibles y absolutamente apasionados por nuestra selección.

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***Encuentra la version en Inglés en mi siguiente publicación.***

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